Por qué mis patrones no son rápidos
Vivimos en una época en la que todo debe ser rápido. Incluso en el ganchillo a menudo se buscan proyectos para terminar en pocas horas, casi para poder pasar enseguida al siguiente. Mis trabajos, sin embargo, no nacen de esa prisa. Creo que hay un valor en tomarse el tiempo necesario para ver nacer un personaje, vuelta a vuelta.
Una cuestión de cuidado
Más que la dificultad, lo que me guía es el deseo de construir algo con atención. Me gusta dar el espacio justo a las formas y a los pasos que hacen que una expresión o una curva sea exactamente como la había imaginado. En cada uno de mis patrones, los detalles requieren tiempo simplemente porque son ellos los que hacen el resultado. No busco la complicación a toda costa, pero prefiero no correr para no perder esa limpieza que amo en mis trabajos.
El placer de estar en el hacer
Cuando un proyecto requiere más tiempo, la experiencia también cambia. No se trata solo de perseguir el final del esquema para ver el resultado, sino de la belleza de estar dentro del hacer. Es un ritmo que siento muy cercano al del dibujo: se construye lentamente, se observa cómo cambia la materia entre las manos y se disfruta del contacto con los propios hilos. De este modo, el ganchillo se convierte en un tiempo propio, un momento de calma en medio del ruido del día.
Elegir un ritmo diferente
Creo que no existe una forma correcta o incorrecta de trabajar. Hay momentos en los que se tiene ganas de algo inmediato y otros en los que se busca un proyecto más inmersivo, capaz de hacernos desconectar de verdad. Mis trabajos se encuentran ahí, en un espacio más lento y consciente. Espero que quien elija uno de mis patrones pueda disfrutar del placer de un tiempo reencontrado y de una pequeña criatura que cobra vida sin prisa, punto a punto.